miércoles, 16 de enero de 2008

Si no me amo a mi mismo, ¿Cómo puedo amar a otro?

Cuando uno no está a gusto consigo mismo buscamos una relación para ocultar esta disconformidad.
Esta reaparecerá en la relación en cualquier momento y probablemente responsabilizará a su pareja por esto.
¿Por qué?

Porque quien debía aportar “conformidad” no lo hizo.
¿Pero necesito tener una relación conmigo mismo?
Si para establecer una relación es necesario a dos, entonces tengo que dividirme en “yo” y en “mi mismo”.

Esta dualidad creada por la mente es la causa principal de nuestra complejidad diaria innecesaria, de todos los problemas y conflictos.
Cuando uno se “reconoce” como uno deja de juzgarse, deja de sentir pena por si mismo, no está orgulloso de si mismo, no se ama ni se odia a si mismo. No hay “uno mismo” que necesite proteger, defender o alimentar y cesa la relación con uno mismo.
Este es el punto donde comienza a ser posible una relación verdadera con otra persona.