miércoles, 9 de febrero de 2011

Cuando se enriquece y cuando muere una pareja

Por estos días en que el ritmo no nos permite reflexionar en que nos pasa muchas veces somos autómatas y así vivimos… en piloto automático sin saber que estamos haciendo.

Muchas veces todo está bien pero muchas otras no y allí se nos presenta un problema generalmente grave porque “no hay vuelta atrás” y lo que era, ya no es.

El "no hay vuelta atrás" se da cuando pasaron cosas que involucran a terceros o cuando se rompieron cosas muy profundas.

Por que pasa esto entre personas que se querían, o incluso se amaban?

Pasa porque, por carencia o por el ritmo de nuestra vida, el diálogo se pierde y comienzan los supuestos… Porque te veo muy atareada no te pido nada para mi… porque te veo con problemas no te cuento los míos… porque se que no tienes tiempo de acompañarme no te pido vengas conmigo… y por estar con vos… renuncio a cosas que me gustan, que me hacen bien… y cuando esto sucede la pareja comienza a romperse.

Muchas veces, en éstas circunstancias, sucede que uno y el otro se enojan, y levantan la voz, y recriminan esto o lo otro, pero en realidad nada de esto sucede con el otro sino por impotencia propia.

Generalmente todos somos deseables en más o en menos por casi todo el mundo pero, sólo por aquel que está cerca, que se animó a acercarse un poco más que el resto y nos conocemos y de repente surge la pasión… pasa un tiempo en que se da lugar al enamoramiento que es lo que sostendrá la pareja después que la pasión se diluye o baja su intensidad… si no se produce este “enamoramiento” entonces la pareja se disuelve y, nada hay por hacer.

Esto sucede casi siempre muchas veces durante la adolescencia en la que cada uno va buscando que es lo que quiere, que es lo que le gusta y prueba hasta que se encuentran dos que se buscaban y allí surge algo más o menos duradero.

Muy diferente es esto cuando somos “maduros”, esto es después de algún matrimonio o pareja estable por varios años… es que el horizonte es muy diferente, las necesidades y los miedos nos condicionan y encaramos cada relación con ciertos temores que no solo nos condiciona a nosotros sino que lo percibe el otro y, alimentado por ese mismo temor no pone en juego sus ganas de ser pareja convirtiendo a la pareja en un circulo vicioso que termina con ella.

Tomar la decisión de estar en pareja es fácil, lo complicado es decidir estar en pareja libre de prejuicios y poner en juego nuestro todo, como lo hacíamos de adolescentes… sin miedo a perder, sólo con el afán de aprender, disfrutar y jugar…

Sólo así se vive en pareja… poniendo en juego lo más preciado que tenemos. Quien no arriesga no gana. Uno vale mucho, sin duda, pero en pareja se vale mucho mucho más!

Sólo hay que tomar la decisión correcta en el momento preciso y con la persona indicada.

Y esa pareja circunstancial pasa a ser la indicada cuando nos damos cuenta que para estar con ella no hemos renunciado a nada.

¿Porqué pasa esto?

Porque uno conserva todo lo propio e incorpora lo que el otro aporta. Al hacerlo así ambos, la pareja es "rica" y evoluciona... cuando esto cesa... la pareja se estanca por un tiempo y si no hacemos nada por romper la "monotonía" la pareja comienza a deteriorarse y termina.